
El hijo de 17 años de los pastores protestantes de una iglesia no registrada en Morón, Ciego de Ávila, Cuba, fue liberado el 24 de Junio de una prisión de máxima seguridad para adultos, tras más de tres meses de detención.
Jonathan David Muir Burgos fue detenido arbitrariamente junto a su padre el 16 de marzo, tras participar en protestas pacíficas en Morón. Si bien su padre, el pastor Elier Muir Ávila, fue liberado el mismo día, y a pesar de que Jonathan tenía 16 años en ese momento, el gobierno lo acusó del delito de «sabotaje», un delito grave que conlleva una pena de hasta 15 años de prisión. Tanto Jonathan como su padre fueron detenidos tras presentarse voluntariamente ante la policía.
Posteriormente, Jonathan fue trasladado a la prisión de máxima seguridad para adultos de Canaleta, donde fue sometido a tortura psicológica y física, y donde sufrió un grave deterioro de su salud física y mental. Se le negó la atención médica adecuada para una dishidrosis severa. Desarrolló infecciones bacterianas estreptocócicas y estafilocócicas, y sufrió desnutrición debido a una dieta mínima, así como episodios vasovagales y depresión. Su madre, la pastora Minervina Burgos López, informó que su hijo también experimentó episodios de profunda desorientación, en los que despertaba sin saber dónde estaba, y que no podía dormir debido a las picaduras de chinches.
Para ocultar su deterioro físico, el gobierno difundió una foto de Jonathan tocando el piano, que su familia describió como propaganda orquestada. Su padre declaró a CSW que su encarcelamiento violó su derecho a practicar su fe, y Amnistía Internacional lo designó preso de conciencia.
Tras su liberación, Jonathan, quien cumplió 17 años el 28 de mayo, regresó a casa bajo estrictas restricciones, incluyendo la prohibición de hacer declaraciones públicas en persona. Aunque su familia no ha proporcionado detalles sobre la sentencia, este acuerdo se ajusta al arresto domiciliario previsto en el artículo 36 del Código Penal cubano, que se utiliza habitualmente como alternativa a la prisión o como modificación de la pena.
Otro adolescente de Morón, Christian de Jesús Crespo Álvarez, de 16 años, detenido el 18 de marzo, permanece encarcelado en condiciones inhumanas.
El presidente fundador de CSW, Mervyn Thomas, declaró: «Si bien CSW se alegra de que Jonathan se haya reunido con sus padres, condenamos enérgicamente las condiciones en las que ha sido liberado y sostenemos que sus tres meses de prisión constituyen una grave injusticia. Hacemos un llamamiento a las autoridades cubanas para que desestimen todos los cargos infundados en su contra y liberen de inmediato y sin condiciones a Christian de Jesús Crespo Álvarez y a todos los demás presos de conciencia. Instamos también a la comunidad internacional a condenar enérgicamente el trato que el gobierno cubano les da a los manifestantes pacíficos, y en particular a los menores de edad, y a exigir responsabilidades a los culpables».